Blog de Viuda-veuve

La falta

Me duele la panza. Creo que fueron tantas papas fritas con ketchup. Y el verano, que era nuestra época favorita del año. Empezando por navidad y los cumpleaños. Amo los 40 grados. Soy friolenta,cualquier ventisca me cala  los huesos. Ya pasaron 8 meses, los tuve que contar dos veces porque no podía creer que pasaron 8 meses. La gente dice que con el tiempo todo mejora, hay hasta tiempos determinados. Dicen que el duelo puede llegar a durar dos años. Hablan de duelo patológico si después de los seis meses seguís tirada en la cama. Creo  que nadie se animo a decir que el tiempo todo lo cura. Me sigo despertando esperando estar en mi casa, en mi cama con sus pies ásperos al lado y mi hija al medio dándonos algún manotazo. Levantarle las medias del piso antes de dormir y ponerlas a lavar, encontrar su mancha de café de todos los días  sobre la mesada y limpiarla. Habiendo pensando más de una vez que si me dejara la falta de esa mancha sería muy dolorosa. Extraño los festejos de que era fin de semana. Un poco festejaba por Doro pero otro poco por mi porque él se quedaba en casa. Siempre queríamos que vuelva antes o se quede más, la vida con el era divertida, alegre. Casi no discutíamos y el no era de tener mal humor, ni de buscar conflicto. Era fácil estar con el. Amo la gente con la que es fácil estar. La que evita el problema, el conflicto, el drama. Extraño los desayunos afuera del sábado a la mañana y terminar en la librería comprando un librito para el. No soy de las que huyen de los lugares, volví a casi todos a  los que alguna vez fuimos. Sigo mirando los libros como si le fuera a comprar uno. Pienso que ojalá algo más exista que  esté plano y él siga haciendo cosas, porque tenía muchas ganas de hacer cosas y me consolaría un poco pensarlo riendo, divertido aunque sea lejos.

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